El estrés, un factor de riesgo de lesiones para los corredores

Contenido:

Introducción

No hay duda de que correr es una de las actividades deportivas más populares, cubiertas y unificadoras del siglo XXI. No es de extrañar: permite a quienes la practican mantenerse en forma, salir y pasar tiempo de calidad con amigos. ¡Solo en Francia hay casi 10 millones de corredores y 60 millones en los EE. UU.!

La desventaja es que los corredores habituales y ocasionales a veces pueden convertirse en víctimas de lesiones. Se sabe que la mala forma (Kluitenber et al., 2016) o un historial de lesiones (Saragiotto et al., 2014) son los factores más importantes en este sentido. La investigación científica también muestra que sentirse fatigado antes de comenzar, combinado con el estrés diario de la vida, puede aumentar la probabilidad de lesiones (Junge, 2000).

¿Qué es estrés? ¿Y por qué el estrés tiene un impacto negativo en términos de lesiones?

Estrés: una reacción útil a corto plazo

Según los filósofos griegos, la salud se define a través de los conceptos de equilibrio, estabilidad y armonía.

Para la Organización Mundial de la Salud, la salud se define como “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no simplemente la ausencia de enfermedad o dolencia” (OMS, 1946).

Por tanto, gozar de buena salud es vivir en equilibrio.

El estrés existe cuando el cuerpo está desequilibrado (Fig. 1). En 1946, Selye describió tres etapas de manifestación del estrés.

  • Primero: el cuerpo se pone en alerta debido a algún tipo de estímulo externo.
  • Segundo: reacciona al estímulo recurriendo a sus propios recursos físicos y psicológicos.
  • Tercero: estos recursos ayudan al cuerpo a restablecer el equilibrio.

Cuando el cuerpo se encuentra en un estado de estrés, recurre a todos los recursos físicos y psicológicos que posee. Los recursos psicológicos ayudan a analizar rápidamente la situación. Los recursos físicos ayudan a proporcionar la fuerza física necesaria para luchar o huir (Fig. 1).

La respuesta adaptativa del cuerpo es extremadamente rápida. En términos científicos, el sistema para responder al estrés se denomina eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal (eje HPA o eje HTPA). Cuando se identifica un factor estresante, una pequeña área del cerebro, llamada hipotálamo, envía mensajes químicos a la glándula pituitaria. Desde allí, el sistema circulatorio envía un segundo mensaje químico a las glándulas suprarrenales para activar la producción de cortisol. Una vez secretado, el cortisol actúa para proporcionar al cerebro la energía suficiente para prepararnos para afrontar el estrés. Esto influye en la regulación de la presión arterial, la función cardiovascular y la función del sistema inmunológico. Además del cortisol, el cuerpo excreta adrenalina simultáneamente. La función de esta hormona es preparar al cuerpo para responder al estrés aumentando la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y la presión arterial. El objetivo de esto es hacer que la sangre fluya muy rápidamente por todo el cuerpo para que tenga todos los recursos necesarios para combatir la amenaza o huir de ella.

A corto plazo, el estrés extremo es beneficioso ya que nos permite recurrir rápidamente a los recursos físicos y psicológicos disponibles para reaccionar ante un estímulo externo que posiblemente amenace nuestra supervivencia.

Y a largo plazo, ¿qué sucede como resultado del estrés?

Estrés: una reacción negativa a largo plazo

El tipo de estrés del que escuchamos con más frecuencia es el estrés crónico. El estrés crónico aparece cuando nuestro cuerpo se reequilibra constantemente. Esto sucede cuando el estímulo externo estresante no ha desaparecido. En el modelo de Selye (1946), esto sucede cuando los recursos del cuerpo no son suficientes para ayudarlo a regresar a un estado de equilibrio. En este caso, la amenaza del estímulo continúa y el cuerpo se encuentra en un estado de reequilibrio constante. Esta situación resulta en un estado de agotamiento físico y psicológico.

En nuestro tiempo, este tipo de estrés suele aparecer durante una situación estresante relacionada con la seguridad económica, emocional o profesional. Tener miedo de perder el trabajo, de no poder satisfacer sus necesidades básicas y no tener confianza en sí mismo son ejemplos. Si comparamos estas situaciones con las de nuestros antepasados, es como si tuviéramos miedo de ser atacados por un león día y noche durante varios días, lo que nos deja con la impresión de que nunca podremos escapar de la situación. Esta comparación es importante porque nos ayuda a comprender por qué no estamos hechos para manejar el estrés a largo plazo (figura 2).

Figura 2: Representación gráfica de los efectos del estrés crónico en la salud.

Estrés, correr y lesiones

Estar estresado a diario provoca un agotamiento físico y psicológico. Sin embargo, practicar una actividad deportiva requiere recursos (físicos y psicológicos; Carlier, 2017). Por eso, debido a la considerable reducción de los recursos disponibles, el estrés diario impacta en la probabilidad de lesiones (Fig. 3).

Para correr con la mayor prudencia posible, evalúe su nivel de estrés en una escala del 1 al 10, donde 1 significa «nada estresado» y 10 representa «estrés máximo». Teniendo en cuenta tu nivel de estrés antes de correr, presta especial atención a tu forma de correr durante esa sesión y al dolor que experimentas tanto durante como después de la carrera. Esto le ayudará a comprender si su estrés diario afecta su probabilidad de sufrir una lesión y cómo lo hace. Con estos conocimientos, hará un mejor trabajo para mantenerse libre de lesiones para que su entrenamiento pueda continuar sin obstáculos.

Escrito por:

Mauraine Carlier – Doctora en Psicología, especializada en Neuropsicología y Psicología del Deporte

Bibliografía

http://www.ipubli.inserm.fr/bitstream/handle/10608/217/?sequence=18

Carlier, M. (2017). Perfilar a las personas para el ejercicio físico placentero: la neuropsicología de la tolerancia a esfuerzo (Tesis de Doctorado inédito). Universidad de Lille. Junge, A. (2000). La influencia de los factores psicológicos en las lesiones deportivas. Revisión de la literatura. The American Journal of Sports Medicine, 28 (5 Suppl), S10-15.

Kluitenberg, B., van der Worp, H., Huisstede, BMA, Hartgens, F., Diercks, R., Verhagen, E. y van Middelkoop, M. (2016). El estudio NLstart2run: Factores relacionados con el entrenamiento asociados con lesiones relacionadas con la carrera en corredores novatos. Revista de ciencia y medicina en el deporte, 19 (8), 642-646.

Saragiotto, BT, Yamato, TP y Lopes, AD (2014). ¿Qué piensan los corredores recreativos sobre los factores de riesgo de lesiones al correr? Estudio descriptivo de sus creencias y opiniones. Revista de fisioterapia ortopédica y deportiva, 44 (10), 733-738.

Selye H. (1946). El síndrome de adaptación general y las enfermedades de adaptación. J Alergia. 17: 231, 289, 358

Organización Mundial de la Salud (1946). La Constitución de la Organización Mundial de la Salud.

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Para obtener más consejos sobre correr y salud, consulte el Running Care aplicación.

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