La meta, tan hermosa y tan cruel

La meta de las carreras es tan hermosa como cruel. Es una apuesta segura que para todos representa el momento de una carrera. la más intensa en la emoción. Esta fase final de una carrera es cuando pasamos por todos los estados. Aquel donde el cansado Es tal que a veces es difícil recordar con precisión lo que sucedió durante ese tiempo. Pero para eso corremos, por la belleza de este breve momento de cruzar la línea de meta de una carrera.

Los últimos kilómetros antes de la meta …

Es duro, muy duro, es a la mente que juega el último cuarto de carrera. En este punto, no estamos luchando por acelerar, sino simplemente por no reducir la velocidad. Luchamos contra nuestro propio cerebro que solo pide detenerse, contra su piernas ardientes y calambres de dolor. Pero tienes que luchar, solo para superarte a ti mismo, para ir tras ti mismo hasta la línea de meta. Tienes que saber pelear, salga las tripas, vaya siempre un poco más lejos de lo que imaginamos posible, decirle a nuestro cuerpo que hacer solo por nuestra voluntad.

El final de la carrera es ciertamente duro, pero cuanto más duro es, cuanto más lejos hemos logrado llegar en nuestro esfuerzo, mayor es la sensación de satisfacción pasando la línea será genial.

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Cruzar la meta es entrar en otro mundo.

Todo se detiene de repente, es brutal, cuerpo y mente relajados, siempre es muy intenso en emociones. Entre gran satisfacción haber tenido éxito esta pelea y la dolores poderosos que resulta de ello, es un sentimiento indescriptible para quien no lo ha vivido. Habiendo logrado mantener un fuerte ritmo de carrera hasta la línea de meta, cada paso parece haberse convertido instantáneamente en una prueba, incluso se vuelve imposible.

¿Alguna vez ha experimentado calambres generalizados? ¿Cuando todos tus músculos deciden sufrir calambres al mismo tiempo? Lo recomiendo, ¡es imprescindible para superarse! ¡Y no entraría en las náuseas, la visión borrosa, los mareos y otras pequeñas perlas que adoran los corredores después de una carrera! 😉

Sin embargo lo és una cierta euforia que nos invade. Te vuelves indestructible, insensible a lo que está sucediendo. Podemos tener todo el dolor del mundo, ya no ponernos de pie y dar la impresión de estar al borde de la muerte, somos felices. Esta simple felicidad que hemos estado buscando por nosotros mismos, solo con la fuerza de nuestras piernas, nuestro corazón y nuestra mente.

Seguramente encontrarás estas palabras un poco masoquistas, pero a pesar de este intenso dolor, estos son los momentos que encuentro. el mas agradable. Cuando nos encontremos teniendo calambres en cada uno de los músculos que cuentan nuestras piernas, que veamos que la persona de al lado está en el mismo estado, que logremos sonreír para la foto oficial, que no salgamos de ¡No sé dónde y que deambulemos por la zona de llegada para recuperarnos pero también y sobre todo para disfrutar!

Ah esta meta… ¡Nos hace ver todos los colores! 😉

Una foto publicada por Running Addict 🇫🇷🏃🏻🇨🇦 (@runningaddictfr) en